Es verdad, después de toda tormenta, sale el sol

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Mi nombre es Rosario Castillo, tengo 57 años,  vivo en La Paz-Bolivia, y quiero dar mi testimonio para ayudar a quien pudiera necesitarlo. Me diagnosticaron cáncer de estómago en Junio/17, más específicamente, adenocarcinoma gástrico en grado 4. Me operaron en Lima-Perú para sacarme el estómago, pero sólo me pudieron hacer una cirugía exploratoria al ver que ya tenía metástasis en epiplón y peritoneo. Los órganos estaban bien. Indicaron quimioterapia.
Volví a Bolivia muy desilusionada y una noche escuché a mi corazón, pues Dios me decía que no haga quimioterapia y que inicié terapias alternativas. Así lo comuniqué a mi familia, asumiendo toda la responsabilidad, especialmente frente a mi único hijo de 26 años. Es así que fui a Santiago-Chile en busca de un doctor especialista en biomagnetismo médico,  terapia en base a imanes. Hice 4 sesiones y me dijo que sanaría. Paralelamente hice terapia de Sanación Cuántica. Volví a Bolivia más tranquila pero mi salud se fue deteriorando a grandes pasos, al punto que bajé casi 10 kilos y ya no comía ni bebía pues mi estómago no me recibía ya ni agua. Es así q tuve q internarme para q me hidraten por vía endovenosa, en la Seguridad Social.
Fue una muy mala experiencia porque la atención en ese hospital era caótica. Había hacinamiento de pacientes, personal médico poco humano, falta de camas en piso por lo q estuve 2 días en una camilla con suero y sólo maicena por comida. Como el dolor aumentó tanto, me pasaron al Servicio de Tratamiento del Dolor. El doctor encargado (jefe de ese servicio) fue el único q me trató bien, con profesionalismo, ética, educación y humanidad.  Me trató como a PERSONA, persona q necesitaba ayuda.
Me negué a recibir quimioterapia ante los médicos de oncología  y me hicieron firmar este rechazo.  Posteriormente  ya nadie quiso hacerse cargo de mi caso en ese servicio. Sólo el doctor de medicina del dolor me controlaba todo. Llegaron a usar morfina. Como la atención en ese  hospital era muy mala, mi familia me sacó y me fui  casa.
Al salir del Hospital sabíamos q mi caso estaba muy avanzado y los médicos me daban poco tiempo de vida y por eso ya me daban medicina paliativa. A mi familia les dijeron q tenía  unos días de vida y si me hacía quimioterapia quizás 2 meses más.
Entonces Dios hizo q Eduardo Vera, terapeuta peruano que trabaja con Nueva Medicina Germánica, estuviera en La Paz.  A él yo lo conocía de haber hecho un curso con él mismo un año antes. Además trabaja con otra terapeuta aquí en La Paz, con quien yo hacía terapia emocional. Ella es Guisela Chahin,  quien hace varios tipos de terapia de acuerdo al caso. Hace metafísica, bioenergía, biomagnetismo, osteopatía, psicología transpersonal, etc.  Ella me pone en contacto con Eduardo, quien se hace cargo de mi caso, y va a mi casa por 12 días, para poder controlarme día y noche. Paralelamente Guisela me hacía terapia a distancia de forma diaria.
Con la Nueva Medicina Germánica  (NMG) y con FE en Dios, salí adelante. Pasé por la famosa y temible “Epicrisis” de la NMG, controlada por Eduardo. Durante las dos semanas, ya la espera de la epicrisis, Eduardo me controlaba la presión arterial, saturación de la sangre y la glucosa, además de la temperatura, dos veces al día. Todo esto para saber cuando ocurriría la epicrisis, y así fue, el día que dijo que ocurriría, pasó. La epicrisis es realmente fea, pero si la pasas, puedes considerar que empezaste con tu sanación. Se cae profundo, pero entonces se empieza a salir hacia la vida. Pasé días caóticos, con mucho dolor y postrada en cama. Eduardo me quitó la morfina y pasé a usar cannabis; al final tuvimos que usar también metamizol y viadil por la intensidad del dolor. Llegó la epicrisis con vómitos de sangre y diarrea también con sangre, durante 3 ó 4 días.
Eduardo controló ésta medicación, q pedía yo por el gran dolor q sentía,  y mi alimentación, además de darme todo el soporte emocional para determinar cuál era el conflicto q me llevó a esta terrible enfermedad, así como la guía para solucionar este conflicto.
Mi alimentación a esta altura era ya parenteral (suero) para lo cual tuvieron q ponerme un catéter en el cuello. Después de pasar la epicrisis anunciada, empecé a mejorar muy poco a poco. Apenas podía caminar, empecé a tomar líquidos y luego podía aceptar comidas blandas y licuadas en pequeñas cantidades. Paulatinamente recuperé el color de mi piel y empecé a movilizarme más. Pasé 2 semanas muy malas, la segunda quincena de agosto. Pero a los otros 15 días, o sea, para mi cumpleaños número 57, yo ya salía a la calle, podía comer algunos sólidos blandos,  ya tenía  fuerzas para subir gradas, hasta q al mes pude conducir mi auto.
Después de las dos semanas caóticas,  Eduardo se tuvo q ir al Perú, pero seguía controlándome prácticamente a diario por whats app. Ya serán 2 meses de su partida y me sigue controlando tanto la parte emocional,  alimentación como física. Ya no tomo ningún calmante pero sí algunos digestivos pues aún tengo alguna dificultad. Pero ya como más sólidos. Eso sí,  no como carnes rojas, lácteos ni harinas.
Ahora sigo con la NMG, la terapia emocional con Guisela y el control médico de un doctor especialista en medicina interna, quién en coordinación con Eduardo, me lleva el control físico, analítica sanguínea, etc… Ahora y no tengo anemia, mi hemoglobina está en valores normales y el valor q indica la actividad de células cancerígenas es normal,  o sea,  inferior a 3
Estoy retomando mis actividades cotidianas. Me jubilé al cumplir 57 años, se acuerdo a las leyes de Bolivia, pero pronto re-iniciaré la atención en mi consultorio, pues soy fonoaudióloga.
Agradezco a Dios por brindarme una segunda oportunidad de vida, y seguiré la misión q me tiene marcada. Luego agradezco la acción de Eduardo pues sin su ayuda yo ya no estaría en este mundo. Y por último agradezco la atención de Guisela quien guió mi recuperación emocional y lo sigue haciendo.
Es muy duro pasar por esta enfermedad. Se necesita mucha fe y fortaleza, así como mucho apoyo de la familia. Yo agradezco con el alma el apoyo de toda mi familia, pues sin ellos no lo habría logrado. Les amo con el alma y les estaré por siempre agradecida.
Ahora estoy en pleno proceso de sanación, Agradezco a dios por esto, no me apartaré de su mano nunca más, y cumpliré con la misión que me tiene designada. Bendito sea dios.
Este es mi testimonio. Si a alguien le puede servir, a mí me alegra mucho. Estoy a disposición para cualquier consulta. Mi correo electrónico es:
Agradecida con Dios y el universo. Bendiciones para todos
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