Ley de las dos fases de un SBS

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Hasta ahora conocíamos en la llamada medicina moderna aproximadamente 1000 presuntas “enfermedades”, casi la mitad eran “enfermedades frías” como cáncer, angina de pecho, insuficiencia renal, Diabetes, etc., y la otra mitad eran “enfermedades calientes” como artritis, nefritis, leucemia, etc., es decir, las llamadas enfermedades infecciosas. Con mayor frecuencia encontramos en las “enfermedades frías” microbios apatógenos, lo cual significa que no hacen nada.  Por el contrario, en las “enfermedades calientes” los encontramos cada vez más “virulentos”, lo cual significa que creemos que podrían haber “invadido” o tomado el órgano.  Sólo en el caso de las micobacterias que procesan el SBS en la parte antigua del cerebro (tronco cerebral y cerebelo), nadie más excepto Enderlein fue cuidadoso, aunque él no sabía que se trataban de micobacterias. A través de la Germánica sabemos inevitablemente que las micobacterias se multiplican en la Fase ca y corresponden a los tumores controlados por la parte antigua del cerebro. En la Fase pcl, los tumores se reducen a través de sudores nocturnos y fiebres ligeras. Así pues, nosotros médicos insensatos, pensamos que se debía movilizar a nuestro presunto sistema de defensa del cuerpo, el llamado sistema inmunológico, contra el maligno ejército de microbios o contra el cáncer que quería destruirnos. Esta idea era una tontería infantil, nada de aquello era correcto. En realidad, esta clase de “enfermedades” de una sola fase no existen en lo absoluto. De hecho, estuvimos olvidando o ignorando cada vez más esta parte complementaria y es por esta razón que toda nuestra medicina estaba completamente equivocada. La Nueva Medicina Germánica sólo conoce “enfermedades” de dos fases (SBS), la primera fase (fría) y una segunda fase (caliente). Este esquema base rige para todas las capas germinales y las “enfermedades” derivadas de estos órganos.

En la medicina convencional sabemos que el sistema nervioso involuntario cohexisten dos antagonistas, el simpático y el parasimpático. El simpático controla las funciones del cuerpo mientras estamos despiertos (trabajo, deporte, estrés). El parasimpático toma el control mientras estamos en calma, relajación y recuperación. En un ritmo diurno/nocturno normal se alternan ambas partes por igual, parecido al péndulo de un reloj de pared. Ese sería el estado ideal en el que nos sentimos bien y sanos. En nuestro gráfico de las dos fases podemos observar el ritmo normal diurno/nocturno ante de DHS /diurno = simpaticotono, nocturno = vagotónico). Al tomarnos totalmente desprevenidos el DHS, se activa el genial sistema SBS inventado por la naturaleza con la primera fase (azul) de la simpaconotnia permanente (manos y pies fríos, periferia fría, pérdida del apetito, insomnio…) y que dura hasta el CL (conflictolisis).

Una vez que se resuelve el conflicto, comienza la segunda fase, la fase de solución o curación: manos calientes, apetito, cansancio, fiebre, dolor de cabeza… Esta fase de curación = vagotonía permanente y dura máximo el mismo tiempo que duró la fase conflictiva.

Luego, la fase de curación (Fase pcl) será interrumpida por la crisis de curación, la llamada “crisis epiléptica/epileptoide”. La crisis epiléptica/epileptoide es un proceso que la madre naturaleza lleva practicando desde hace millones de años. Se ejecuta en los tres niveles al mismo tiempo. El propósito de esta crisis, que aparece en el punto más alto de la fase de curación, es la de exprimir y expulsar el edema cerebral y del órgano para regresar al paciente a la normalidad.  Las crisis de curación más conocidas son el ataque epiléptico y el infarto al corazón. A menudo experimentamos en estos “días fríos” otra vez el conflicto en cámara rápida, tanto mental como físicamente, es decir, volvemos a la Simpaticotonía. En esta crisis, el timón regresa a la dirección normal y termina finalmente con la llamada “fase cero”. Aquello a lo que normalmente llamamos ataque epiléptico con calambres musculares, en realidad sólo se trata una forma especial de crisis epiléptica luego de la resolución de un conflicto motor. La crisis epileptoide, es decir, las crisis semejantes a la epilepsia, se encuentran básicamente en todas las enfermedades y sólo se diferencian un poco. La crisis epiléptica/epileptoide más conocida es, por ejemplo, el infarto cardiaco. Debido a que gracias a la Nueva Medicina Germánica podemos por primera vez comprender correctamente estas relaciones con el corazón y ya no necesitamos ninguna hipótesis al respecto, ¡es absurdo pensar en un diagnóstico cardiaco sin el conocimiento de estas circunstancias!

Al final de la fase de curación, se almacena la llamada neuroglía (tejido cerebral que no representa peligro alguno) para la reparación de Foco de Hamer. Sin embargo, hasta ahora esto sigue siendo malinterpretado por neuroradiólogos como un tumor cerebral o una metástasis cerebral. Las células cerebrales ya no pueden multiplicarse más luego del nacimiento, por lo que en este sentido un tumor cerebral no es posible.

La Nueva Medicina Germánica ha sido hasta ahora completamente demostrable con precisión y muy reproducible en todos los 3 niveles (Psique – Cerebro – Órgano). En resumen: es verdadera en sí misma y no requiere de hipótesis adicionales como la desactualizada medicina engañosa, la cual usa estas hipótesis como muletas para dar cada paso y así evitar ser puesta pronto al descubierto. Por poner un ejemplo: aquellas hipótesis sobre las células cancerosas “malignas” que recorren las arterias, células que hasta ahora nadie ha podido observar, pero que sin embargo representan una “propagación metastásica” e incluso en el camino deben ocasionar metamorfosis. Todo esto es lo que apoya la obsoleta medicina convencional para no judíos. Por el contrario, la Nueva Medicina Germánica® es concluyente en sí misma y no sólo las hipótesis adicionales son mal vistas, ¡sino también prohibidas por ser indignas de confianza!

Dr. Hamer, Cáncer de mama.

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