El sistema ontogenético de los microbios

0

Esta cuarta ley biológica clasifica a los microbios de las tres capas germinales, de lo cual se dedujo que:

– Los microbios más antiguos como los hongos y las micobacterias trabajan en el endodermo (relativo al mesodermo del cerebelo), pero en cualquier caso sólo son responsables de los órganos controlados por el cerebro antiguo. – Los microbios antiguos como las bacterias son responsables del mesodermo y todos los órganos formados a partir de esta capa.

En este sentido, “ser responsable” significa que cada grupo de microbios trabajan en determinados grupos de órganos que tienen una procedencia común, es decir, que fueron hechos a partir de la misma capa germinal.

La única excepción es la “zona fronteriza” de los órganos mesodérmicos controlados por el cerebelo, los cuales son responsabilidad de las micobacterias y también de las bacterias tisulares de las áreas de los bordes. Estás últimas mayormente son responsables de los órganos mesodérmicos controlados por el cuerpo medular del cerebro, pero ayudan en la cicatrización de los órganos controlados por el cerebelo. El momento exacto a partir del cual los microbios deben “trabajar”, no depende de factores externos como habíamos pensado equivocadamente todos hasta ahora, sino que está determinado exclusivamente por nuestro cerebro.

Y mientras la asignación del “objeto de trabajo” de los microbios no es “al azar”, sino que está condicionado por evolución histórica y determinado con precisión para cada grupo de microbios con la antigua “excepción de traspaso de fronteras”, de la misma manera también está determinado por nuestro cerebro el comienzo del “permiso de trabajo”: siempre se produce al comienzo de la fase de resolución del conflicto, es decir, la fase de curación.

Siempre hemos visto a los microbios como los “malvados adversarios” y como un ejército de “enemigos virulentos” que nos querían destruir y a los que teníamos que exterminar a toda costa. Sin embargo, ahora se presentan como nuestros mejores amigos, ayudantes y hasta como los buenos basureros y restauradores de nuestro organismo de todos los tiempos. Trabajan con mucho valor cuando nuestro organismo y cerebro les da la orden explícita. Y como habíamos dicho, esta orden la da el cerebro siempre al comienzo de la fase de curación, cuando el organismo cambia de simpaticotonía permanente hacia la vagotonía (curación) permanente. Hasta ahora se creía que los microbios eran los culpables de muchas enfermedades. A estas enfermedades se les llamaba “enfermedades infecciosas”. Este error trascendental ocurrió debido a que cuando hay muchas “enfermedades” también se encuentran hongos y bacterias en el lugar del suceso. No obstante, las micobacterias se multiplican sólo en la fase ca y las bacterias se empiezan a multiplicar en la fase pcl, pero ambas trabajan sólo en la fase de curación.

Así pues, nosotros médicos insensatos, pensamos que se debía movilizar a nuestro presunto sistema de defensa del cuerpo, el llamado sistema inmunológico, contra el maligno ejército de microbios o contra el cáncer que quería destruirnos. Esta idea era una tontería infantil, nada de aquello era correcto. En realidad, esta clase de “enfermedades” de una sola fase no existen en lo absoluto. De hecho, estuvimos olvidando o ignorando cada vez más esta parte complementaria y es por esta razón que toda nuestra medicina estaba completamente equivocada. Sin embargo, se da el caso a menudo que un SBS permanece para siempre en actividad (face ca).

Imaginémonos a los microbios como trabajadores de dos clases: aquellos que limpian la basura (basureros) como, por ejemplo, las micobacterias de la tuberculosis que limpian en la fase de curación los tumores intestinales (capas germinales interiores); y aquellos (trabajadores en sitio) que deben volver a aplanar un campo lleno de cráteres (úlceras). Las bacterias, las cuales se ocupan siempre de los defectos (osteolisis, necrosis) de los órganos de la capa germinal media y que actúan sólo en la fase de curación, realizan un trabajo más parecido al de una excavadora: derrumban un lugar en ruinas para que se pueda construir allí una nueva casa, es decir, para que el organismo pueda rellenar los defectos correctamente. Nuestro organismo se sirve también de sus mejores amigos los microbios para poder volver a reparar los tumores, necrosis o úlceras que aparecen durante el transcurso de la fase de conflicto y esto significa retirar, rellenar y equilibrar. En resumen: poner orden.

Los conocimientos de la cuarta ley biológica de la naturaleza de la Nueva Medicina Germánica, el sistema ontogenético de los microbios, se basan en el hecho que estos microbios sólo trabajan cuando nuestro cerebro se los permite o cuando incluso les pide ayuda, y siempre luego de una exitosa resolución del conflicto. Estas actinobacterias se multiplican, como las células de una glándula mamaria, ¡pero sólo en la fase de conflicto! Ya sabíamos con anterioridad en medicina que la mayoría de microbios en realidad están presentes junto a nosotros la mayor parte del tiempo, pero no son “patógenos”, es decir, no son capaces de provocar una “enfermedad”.

Sin embargo ahora, desde que conocemos esta cuarta ley biológica, tenemos conocimiento de la estrecha interacción simbiótica con nuestros milenarios amigos y ayudantes, los microbios, quienes junto con las micobacterias se encuentran en el grupo de los más antiguos. Con más exactitud, se encuentran entre los hongos y las bacterias.

Como se mencionó anteriormente, tomamos creencias que no eran verdaderas sobre todo a causa del fraude de Luis Pasteur (1822-1895), ya que éste afirmó en su lecho de muerte que los microbios serían los causantes de las enfermedades infecciosas. Este error se mantuvo hasta el día de hoy, puesto que ya hemos encontrado bacterias y también micobacterias presentes siempre en la fase pcl. Enderlein incluso había visto bacterias en la sangre durante la fase del crecimiento del cáncer, algo que nadie le creyó. No obstante, sólo pudo haber visto micobacterias, ya que éstas son las que se multiplican en la fase ca, pero que se activan recién en la fase pcl. Sin embargo, Enderlein creyó que por lo general las bacterias nadaban en la sangre en los comienzos del cáncer. Eso no era del todo incierto. También debemos cambiar la teoría de nuestro sistema de transfusión de sangre, ya que podríamos transmitir sin saberlo bacterias de la tuberculosis a través de los donantes que casualmente también tengan cáncer. Sin embargo, en la práctica esto no desempeña un rol tan importante e incluso es algo muy bueno que poseamos todas las micobacterias.

Nuevamente: Las micobacterias se multiplican únicamente en la fase ca. Las bacterias se multiplican primero en la fase pcl. No obstante, ambos tipos actúan sólo y primero en la fase pcl, la fase de curación.

Los llamados virus fueron postulados hace 150 años. En aquella época, los microscopios tenían una resolución óptica muy baja. Se sentían orgullosos incluso de poder observar bacterias, las cuales al parecer serían 10 000 veces más grandes que un hipotético virus. En aquel entonces no se podría haber demostrado un hipotético virus ni tampoco su multiplicación. Hoy en día, aún con todos los modernos microscopios electrónicos, la demostración de los virus postulados sigue quedándose en el aire. La existencia de los virus sigue permaneciendo como una hipótesis no probada. En términos más simples: nunca han existido virus comprobables y hoy tampoco los hay.

Asimismo, la hipótesis que sostiene que estos virus invisibles podrían producir “enfermedades” es falsa. En el mejor de los casos, podrían haber ayudado en una curación, pero hasta ahora eso tampoco ha sido comprobado. Los virus, como se mencionó, no podrían haber sido organismos independientes como las bacterias, sino más bien complicadas moléculas de proteínas endógenas, las cuales sólo serían producidas por el organismo en la fase de curación después de la resolución del conflicto (CL) con el fin de, por ejemplo, ayudar en la reconstrucción de las úlceras de la piel y de la mucosa.   Según mis conocimientos más recientes, no existen los virus. Los habíamos imaginado como pequeñas bacterias, creíamos que se podían multiplicar por división y que eran nuestros “peores” enemigos que intentarían destruirnos, sin embargo, tales virus no existen. ¡Eso era absolutamente absurdo! Y debido a que no existen los virus, no hay nada contra qué vacunarnos. ¡Todo eso es totalmente absurdo!

No obstante, existen 2 diversas reacciones proteicas, sustancias o pequeños organismos proteicos:

  1. Los “verdaderos marcadores tumorales” concernientes a órganos controlados por la parte antigua del cerebro. Estos marcadores se presentan en la fase ca y se forman en el hígado. El mejor ejemplo: PSA (=Antígeno prostático, se produce en el hígado y no en la próstata). Tales sustancias proceden evidentemente del tiempo de la evolución histórica, cuando la parte antigua del cerebro (=tronco cerebral y cerebelo) no estaba completamente desarrollada. Desconocemos la razón por la cual estos “verdaderos marcadores tumorales”, a los cuales también podríamos llamarlos mediadores (=mensajero químico entre órganos) se conservan a pesar de la formación de la parte antigua del cerebro. Tenían y siguen teniendo la función de informar sobre los demás órganos del cuerpo, por ejemplo: sobre el SBS de la próstata. Encontramos a los “verdaderos marcadores tumorales”, como el PSA, de inmediato después del DHS en la fase ca y en la exitosa reducción tuberculosa del tumor en la fase pcl.

  2. Los llamados “anticuerpos” que aparecen en la fase pcl y que fueron formados por un antígeno exterior o un alérgeno, tienen una función totalmente diferente a la de un marcador tumoral. El plan de los anticuerpos consiste en funcionar como riel con el DHS de un SBS en el cerebro con el fin de advertir sobre una recaída. Durante la fase ca, cuando el paciente de todos modos piensa día y noche en su conflicto, los anticuerpos no tendrían ninguna utilidad. Ellos advierten sobre algo que viene de afuera, como por ejemplo: el esmegma de un rival. Es por esta razón, que vemos a estas “sustancias de advertencia” (=anticuerpos) recién al principio de la fase pcl. Aparentemente, tienen la tarea de poner al organismo en estado de alerta ante la reaparición de un carril (=antígeno o alérgeno), por ejemplo, al reactivar un carril. Aún no sabemos con exactitud porqué no es suficiente para ello la alarma cerebral o central y la razón por la cual “por seguridad” se activa de inmediato la alarma orgánica a través de los anticuerpos. Nuestros alergólogos aprovechan un mecanismo que consiste en poner una tirita empapada en antígenos (por ejemplo: esmegma, tomate, naranja) sobre la piel, y si después de un par de días (en la nueva fase pcl) aparece un anillo rojo alrededor de la tirita, lo llaman Alergia al tomate positiva.

Naturalmente, se puede producir tales reacciones de antígenos anticuerpos en principio por todo el cuerpo, también en el suero, así como en los test de sida, pero sólo en la fase pcl del carril. Ahí se prueba sólo con antígenos (en el sida, por ejemplo, con esmegma) en las concentraciones correspondientes. Debido a que todas las pruebas con sida se han realizado de forma privada o han estado en manos jurídicas, es que se ha podido ocultar el verdadero mecanismo de estos test y atar a los no judíos con este falso virus. Desde hace 27 años, son pura estafa todas las especulaciones sobre el misterioso test de esmegma y la falsa “carga viral”. Si se controlara la prueba de esmegma en público, podríamos poner al descubierto toda esta estafa y mandar a los responsables “religiosos” a prisión por cometer asesinato en masa.

Dr. Hamer, Cáncer de mama.

COMPARTIR EN REDES.

Comments are closed.